
El Real Betis Balompié ha oficializado este viernes la renovación de Sergi Altimira hasta el año 2029, prolongando su contrato por una temporada más y mejorando notablemente sus condiciones. La operación refuerza tanto la confianza del club en el futbolista como el valor estratégico del centrocampista en la planificación deportiva a medio plazo.
Altimira, de 23 años y natural de Cardedeu (Barcelona), llegó al Betis en verano de 2023 procedente del Getafe. En su primera campaña como verdiblanco disputó 17 partidos, incluyendo un gol decisivo en Son Moix ante el Mallorca, pero su evolución ha sido meteórica. Lo que comenzó como un rol de rotación ha terminado por convertirse en un sitio fijo en los planes de Pellegrini, sobre todo tras las lesiones de jugadores como William Carvalho o Marc Roca.
En la presente temporada, Altimira ha demostrado una madurez competitiva notable y ha sabido ganarse la confianza del técnico chileno incluso compitiendo con nombres de peso como Johnny Cardoso, Fornals, Lo Celso o el propio Roca. Su capacidad para interpretar los momentos del partido, su buena lectura táctica y su despliegue físico lo han convertido en una pieza clave en el engranaje del centro del campo.

Con esta renovación, el club bético ha enviado un doble mensaje: premia el rendimiento del jugador y se anticipa a posibles movimientos de mercado. El contrato incluye una mejora salarial para el futbolista, aunque la cláusula de rescisión se mantiene entre los 40 y 50 millones de euros.
Y no es un movimiento menor. Durante el pasado mercado invernal, equipos de la Premier League como el Manchester City y el Wolverhampton se interesaron en el mediocentro, realizando incluso contactos con su entorno. El Betis, sabedor del interés creciente, ha blindado al jugador y refuerza así su valor patrimonial de cara al futuro.
La renovación de Altimira no solo consolida su papel en el equipo actual, sino que proyecta una plusvalía futura muy atractiva. El club verdiblanco, acostumbrado a gestionar con inteligencia sus recursos, sabe que en el joven mediocentro tiene a un jugador con presente competitivo y proyección internacional. Su rendimiento en LaLiga ha llamado la atención fuera de nuestras fronteras, y no es casualidad que los grandes estén tomando nota.
Este tipo de renovaciones también lanza un mensaje claro al vestuario: el esfuerzo tiene recompensa. Altimira ha sido paciente, ha trabajado en silencio y ha aprovechado sus oportunidades. Su continuidad hasta 2029 es una muestra de que en el Betis, el rendimiento y la actitud encuentran eco en los despachos.


