El Real Betis Balompié hizo valer su mejor momento deportivo en el partido que más duele perder y más gusta ganar. En un Benito Villamarín entregado, los de Manuel Pellegrini derrotaron 2-1 al Sevilla FC y dejaron claro que, esta temporada, la balanza del fútbol sevillano se inclina del lado verdiblanco.
58.538 espectadores llenaron el estadio verdiblanco, en una de las mejores entradas de la temporada. La afición respondió desde el primer minuto, teñida de verde y blanco, con un ambiente eléctrico que empujó al equipo en los momentos clave.
El encuentro tuvo emoción, goles, tensión y momentos de brillantez. El Sevilla golpeó primero, cuando en el minuto 17 Rubén Vargas aprovechó un pase de Lukébakio para batir por bajo a Adrián San Miguel y silenciar momentáneamente a la grada.
La respuesta del Betis fue inmediata y contundente. En el 25’, Johnny Cardoso culminó una jugada coral iniciada por Sabaly y Pablo Fornals. El estadounidense se desmarcó a la frontal y definió con precisión para devolver la fe al Villamarín. Y justo antes del descanso, en el 45+3’, Isco filtró un pase brillante al espacio y Cucho Hernández, con temple y calidad, hizo el 2-1 definitivo. El colombiano, debutante en el derbi, lo celebró como si llevara toda la vida en Heliópolis.
Pellegrini planteó un partido con orden, intensidad y transiciones bien medidas. García Pimienta, por su parte, no logró que su equipo reaccionara tras el golpe psicológico del segundo gol. El Sevilla fue perdiendo presencia en el campo conforme avanzaron los minutos, y sus cambios no ofrecieron soluciones reales.
El tramo final del encuentro reflejó la intensidad de un derbi de alto voltaje. En el minuto 90+1, Lo Celso fue amonestado por un golpe sobre Stanis Idumbo . Luego, en el 90+3’, Johnny Cardoso y Peque se enzarzaron en un rifirrafe que acabó con tarjeta para ambos. Saúl también vio amarilla tras una falta innecesaria sobre Lo Celso. El árbitro supo mantener el control pese a la tensión acumulada.
Más allá del resultado, el Real Betis fue claramente superior. Dominó la posesión con un 67%, generó más peligro (8 disparos totales frente a los 6 del Sevilla) y controló los tiempos del partido desde la figura de Isco, que fue elegido MVP del encuentro. Sin embargo, si hubo un futbolista que sostuvo al equipo desde el inicio hasta el pitido final, ese fue Johnny Cardoso: marcó, recuperó balones, lideró la presión y sostuvo al equipo desde el medio campo, por eso, para La Voz Verdiblanca, es elegido como el mejor jugador del aprtido.

Con este resultado, el Real Betis alcanza los 47 puntos y se mantiene firme en la sexta posición de LaLiga, en plena lucha por Europa. El Sevilla, en cambio, se queda con 36 puntos en la undécima plaza, dejando escapar una nueva oportunidad para reengancharse a los puestos altos de la clasificación.
Fue un derbi vibrante, pasional, pero también clarificador. Por juego, por dinámica y por actitud, el Betis dejó claro que, al menos esta temporada, la ciudad se tiñe de verde.
Tras el pitido final, Manuel Pellegrini valoró el triunfo:
“Hemos demostrado madurez y superioridad. Ganar el derbi es importante, pero lo más valioso es cómo lo hemos ganado”.
Por su parte, Johnny Cardoso, ovacionado por la afición, declaró:
“El equipo ha trabajado como una familia. Mi gol es lo de menos, lo importante era llevarnos los tres puntos. Esta victoria es para la gente”.
El próximo sábado, el Betis visitará al FC Barcelona en Montjuïc, en un duelo que medirá su ambición real de meterse en Europa. Un reto mayúsculo en el que no podrá contar con Isco, que se perderá el encuentro por acumulación de tarjetas amarillas. Su ausencia obligará a Pellegrini a buscar nuevas fórmulas para mantener el nivel creativo en el centro del campo.
Por su parte, el Sevilla recibirá al Atlético de Madrid en el Sánchez-Pizjuán, otro partido de máxima exigencia en el que los de García Pimienta deberán reaccionar si no quieren despedirse definitivamente de sus aspiraciones europeas.
Este triunfo supone la primera victoria liguera del Betis ante el Sevilla desde 2018. Seis años sin celebrar en el derbi liguero. Seis años de empates amargos y derrotas dolorosas. Hoy, el Villamarín sonrió por fin. Y no solo por el resultado, sino por el juego, la actitud y la autoridad mostrada por su equipo. Y lo hizo ante 58.538 almas que no dejaron de creer.





