Cornellà fue un suspiro contenido hasta el 85’. El Betis, sin brillo durante buena parte del encuentro, acabó encontrando luz en el talento de sus hombres clave. Una victoria agónica, un golpe directo al mentón del Espanyol, que se había sentido dueño del partido hasta que Giovani Lo Celso encendió la mecha. El argentino, genio de tardes aisladas pero decisivas, cambió el curso de la historia con una jugada que ya es pura poesía verdiblanca.

El partido comenzó torcido. El Espanyol, consciente de lo que se jugaba, mordió desde el primer minuto. Roberto Fernández adelantó a los pericos en el 28’, tras una buena acción de Pol Lozano entre líneas. El Betis se desdibujó en la primera parte: lento, previsible, sin desborde y con la zaga frágil ante cada acelerón rival. La figura de Joan García, además, agrandaba la frustración de los de Pellegrini, que se fueron al descanso sin disparos claros y con el marcador en contra.

Pero en la segunda parte, algo cambió. Pellegrini agitó el banquillo y el equipo comenzó a ganar metros, empujado por la necesidad y el orgullo. El Betis fue poco a poco encerrando al Espanyol, aunque sin generar ocasiones claras. Joan García, impecable bajo palos, sostuvo a los suyos con varias intervenciones de mérito, hasta que la resistencia se rompió.
Minuto 85. La pelota le llega a Lo Celso cerca de la frontal, con una maraña de piernas por delante. El argentino, sin levantar la voz, amaga, se perfila y, como quien dibuja con los pies, se cuela en diagonal entre dos defensas. Encaró con decisión y cuando parecía que se quedaba sin ángulo, soltó un zurdazo seco, bajo, colocado, al palo largo. Golazo. Cornellà enmudeció. El banquillo del Betis estalló. Y el partido ya era otro.

El Espanyol quedó tocado. El Betis olió sangre. Y como si el destino ya hubiese elegido bando, llegó el segundo. En el añadido, tras un rechace en la frontal, Antony apareció como un trueno. Controló, levantó la cabeza, y desde el borde del área soltó un latigazo imposible. Otro golazo. Otra locura.

El Betis se lleva tres puntos de oro y sigue soñando con Europa. El Espanyol, derrumbado, se complica la permanencia. Y Lo Celso, el hombre de las apariciones milagrosas, vuelve a escribir su nombre en una noche que ya es historia verdiblanca.
Tras la épica victoria del Real Betis por 1-2 ante el Espanyol, el brasileño Antony compartió sus impresiones sobre el partido y su gol decisivo:
«Feliz por la victoria y por ese golazo al final del partido. Fue muy difícil, pero ahora toca disfrutar de una victoria muy importante.»
Además, reveló una anécdota con el ingeniero:
«El míster bromeaba conmigo porque hice golazos con la derecha, pero me preguntaba que para cuándo con la izquierda. Le di un abrazo tras marcar porque es una persona a la que tengo mucho cariño y a la que agradezco la confianza.»


