El Real Betis, en alerta máxima: caída preocupante en Málaga.

El Real Betis se marchó de La Rosaleda con más sombras que certezas. El equipo de Pellegrini cayó por 3-1 frente al Málaga —equipo de Segunda— en lo que debía ser un ensayo veraniego que terminó evidenciando carencias defensivas y dejando al aficionado verdiblanco con el pulso acelerado.

El conjunto malacitano, con un fútbol agresivo y sin complejos, supo aprovechar cada grieta defensiva bética. Larrubia brilló con dos goles y una participación decisiva en el ataque local. El Betis, desdibujado, apenas encontró respuesta en Cucho Hernández, que maquilló el marcador con un tanto tardío.

El partido comenzó de manera dramática: un aficionado sufrió una parada cardiorrespiratoria en la grada y tuvo que ser reanimado. El juego quedó detenido casi 20 minutos, algo que sin duda alteró el ritmo inicial del encuentro.

Después de la reanudación, Bartra lanzó un gran pase que dejó a Bakambu mano a mano con el guardameta. Sin embargo, su remate flojo fue interceptado por un defensor justo sobre la línea. En el minuto 24, una imprecisión grave entre Bartra y Valentín Gómez dejó a Larrubia completamente libre. El malaguista aprovechó para encarar a Pau López y marcar con facilidad.

Casi al filo del descanso, Isco recibió una entrada dura en su tobillo izquierdo (ya operado previamente), lo que le provocó una lesión evidente. Se retiró cojeando al vestuario y fue sustituido por Lo Celso en el descanso. El Betis, claramente afectado, sufrió inmediatamente tras salir del vestuario: Larrubia marcó el segundo en el 48’, aprovechando nuevamente una enorme libertad en defensa. Apenas un minuto después, Chupe (Chupete) marcó el tercero tras una jugada colectiva bien articulada.

A falta de 10 minutos para el final, Ángel Ortiz envió un centro preciso al corazón del área y Cucho Hernández lo cabeceó con acierto para hacer el 3-1. Fue el único destello ofensivo del Betis en toda la segunda parte.

Pero más allá del resultado, lo que realmente encendió las alarmas fue el estado de Isco. El capitán tuvo que abandonar el campo al descanso tras recibir una entrada dura en el tobillo izquierdo —el mismo que fue operado hace poco más de un año—. Lo más preocupante llegó después: se fue del estadio en muletas y con un aparatoso vendaje, retirándose con gestos de dolor y evidente incertidumbre .

Isco estará tres meses de baja tras las pruebas realizadas, por lo que el Real Betis deberá afrontar (de nuevo) un inicio de temporada sin el malagueño y encomendándose en el argentino Giovani Lo Celso.

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