Los de Pellegrini vencieron por 2 a 0 al conjunto de Marcelino en un encuentro marcado por el buen hacer ofensivo y defensivo de los locales. Apuntados los goles para Ruibal y Fornals, autores de darle a la afición licencias para soñar con cualquier objetivo.
Onces:
Real Betis (4-2-3-1):
Valles; Valentín Gómez, Natan, Bartra, Ruibal; Marc Roca, Fornals; Sergi Altimira, Antony, Lo Celso; Chimy Ávila.
Villarreal (4-4-2):
Luiz Júnior; Pau Navarro, Foyth, Veiga, Pedraza; Buchanan, Comesaña, Parejo, Moleiro; Gerard Moreno, Mikautadze
Primera parte:
Desde el pitido inicial, el Real Betis mostró una intensidad y orden, con el que el Villarreal se sentía cómodo por su estilo de jugar. Conscientes ambos de la importancia del encuentro, comenzaron con mucho dinamismo en ataque pero con un respeto enorme que no dejaba espacios defensivos.
Los verdiblancos como de costumbre, apostaron por mover el balón con criterio, utilizando las bandas para abrir espacios ante un Villarreal que se veía mas cómodo en transiciones rápidas y buscando la espalda. Acercamientos como los del Chimy Ávila, que probó desde fuera del área, o los de Antony y Lo Celso fueron avisos que demostraron la superioridad bética en la primera mitad.
Los de Marcelino por su parte no consiguieron encontrar esas situaciones y las pocas que tuvieron, no supieron aprovecharlas ante un inconmensurable Álvaro valles que detuvo dos de los tres lanzamientos del Villarreal en la primera mitad.

Segunda parte:
El Betis regresó del vestuario con una intención clara de asumir el mando del partido, la primera parte había funcionado y la sensación era de que si se continuaba con esa tendencia, la balanza podría caer sobre los intereses locales.
Ese mayor protagonismo tuvo premio con el paso de los minutos. En una acción bien trabajada, el Betis logró romper la igualdad con otro gol de Aitor Ruibal, que apareció en el área para finalizar con acierto y romper el empate en el marcador.
El gol obligó al Villarreal a estirarse en busca del empate, donde se sintió ligeramente superior por unos minutos en los que acciones como un mano a mano de Buchanan (de nuevo salvado por Valles) pudieron empatar la contienda. Sin embargo, el partido cambió de rumbo muy poco después cuando Santi Comesaña dejó al conjunto amarillo en inferioridad numérica con una patada por detrás sin intención de jugar el balón a Lo Celso. A partir de ese momento, el Betis supo interpretar el contexto del partido, manejando los tiempos con criterio y sin perder el orden.
Con un hombre más, los de Pellegrini optaron por una posesión mucho más segura, evitando pérdidas innecesarias de la mano de un exageradamente acertado Altimira (95% en pases cortos). El Villarreal, pese a intentarlo, fue perdiendo presencia en el centro del campo y dejando espacios que el Betis empezó a aprovechar. Ya en el tramo final, Pablo Fornals encontró el premio a su insistencia tras una asistencia de Antony, con un disparo desde fuera del área que se convirtió en el 2-0 definitivo.
Los últimos minutos transcurrieron con el Betis controlando la situación, moviendo el balón con calma y manteniendo al Villarreal lejos de su portería, demostrando saber marcar los tiempos y logrando una victoria de mérito que da licencias para soñar.

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