El Real Betis cayó por 1-2 ante el Athletic Club en un encuentro que tuvo de todo: fases de dominio, errores puntuales y una reacción tardía que no alcanzó para puntuar. Los de Pellegrini suman así su primera derrota de la temporada en un duelo que volvió a evidenciar tanto la personalidad de este equipo como la necesidad urgente de recuperar efectivos.
Dos mitades muy diferentes
La primera parte dejó buenas sensaciones para el Betis. El equipo dominó la posesión, encontró fluidez en el centro del campo y generó ocasiones claras: Pablo García estrelló un disparo en el larguero y Lo Celso trató de sorprender desde media distancia. El Athletic apenas inquietaba salvo con alguna ocasión de Iñaki Williams.
Tras el descanso, todo cambió. El Athletic adelantó líneas y, aunque no generaba demasiado, encontró el premio en un infortunio Bartra, en su intento de despejar acabó introduciendo el balón en su propia portería. Ese golpe desordenó al Betis que perdió claridad. Con los verdiblancos volcados al ataque, Paredes amplió la ventaja rojiblanca con un cabezazo letal en el 85’. Ya en el descuento, Bakambu maquilló el marcador con el 1-2.

Efectivos a medias
La enfermería sigue condicionando cada plan de Pellegrini. Sin Isco, Abde, Aitor Ruibal o Pau López, el once se sostiene con jugadores fuera de ritmo. El fondo de armario también quedó en evidencia: canteranos como Pablo García fueron llamados a asumir minutos de peso, mientras que a futbolistas como Bakambu se les busca salida aunque acabara siendo autor del gol bético.

La actitud, siempre presente
Si algo mantiene vivo a este Betis es la entrega. El equipo nunca baja los brazos, incluso en un partido que se le puso cuesta arriba por un error propio. El gol de Bakambu en el descuento es prueba de ello: el grupo compite hasta el último minuto. Sin embargo, la intensidad no siempre alcanza cuando faltan calidad, claridad y alternativas.

Claves del encuentro
El infortunio de Bartra: su gol en propia puerta cambió por completo el partido.
El centro del campo: Altimira y Fornals volvieron a dar equilibrio, pero sin la creatividad de Isco y con un lo Celso apagado el equipo pierde magia.
Los extremos: sin Abde ni un Ruibal incisivo, faltó desborde por bandas.
La pegada: seis tiros del Betis y solo uno terminó en gol, contra un Athletic que aprovechó al máximo sus ocasiones.

Mirando hacia adelante
El Betis sigue compitiendo, pero la falta de efectivos empieza a pesar demasiado. Las sensaciones son claras: cuando la enfermería se vacíe y el mercado acabe con las piezas que faltan, este equipo puede crecer mucho.
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