El Betis volvió a conseguir una victoria en liga después de siete partidos en los que encadenó dos derrotas y cinco empates. Volvió la efectividad, volvió la precisión y sobre todo, volvió Isco, que fue clave en la victoria verdiblanca y llega en el mejor momento de la misma.
Primera parte:
El partido comenzaría con un Betis que trataba de romper las líneas defensivas del Girona y que en varias ocasiones lo conseguía, pero la mala toma de decisiones en los finales de las jugadas, mermaron estas ocasiones. El sentimiento de tener el mando del partido terminaría rápido cuando en el minuto siete Claudio Echeverri burló a Natan y a Bartra con una facilidad pasmosa y tras un rechace, Tsygankov empujaría el balón al fondo de las mallas, haciendo el primer gol del encuentro.
Desde entonces, el partido entró en un tramo incómodo para intereses verdiblancos. Se volvía a notar ese sentimiento de incapacidad de levantar cabeza cuando las adversidades llegan y el Girona se hizo dueño del partido. Los de Pellegrini, incómodos sin balón, se echaron atrás deteniendo unas embestidas poco peligrosas de los de Míchel.
Sin embargo, en una jugada aislada, Fornals demostró una vez más porqué es el jugador de la liga que más pases peligrosos da en LaLiga. Jugó un balón bombeado a Abde, quién tras intentar un remate bien defendido consiguió hacer que el esférico llegase a Marc Roca, que regateó a Fran Beltrán y acarició un balón perfecto desde fuera del área para empatar la contienda.
Con el partido en tablas, la tónica volvió a ser la del inicio del partido, la anterior al gol del Girona. Jugadas sin peligro con un Betis más presente en cuanto a la posesión de balón efectiva se refiere. Sin mucho más, Apezteguia haría sonar su silbato indicando el final de la primera mitad.

Segunda mitad:
Pellegrini quería los tres puntos y romper la racha sin victorias en la liga e hizo dos cambios en el descanso para buscarlo, entrarían Riquelme y Bakambu por Cucho y Lo Celso, este último amonestado y recordemos que recién recuperado de una lesión de larga duración.
El inicio fue descafeinado, demostrando mucho respeto entre dos equipos que se juegan mucho en las jornadas que quedan. Los cambios fueron un soplo de aire fresco en el juego de los visitantes pero las jugadas no se concretaban con remates a puerta.
Corría el minuto 63 cuando Marc Roca filtró un exquisito balón para Bakambu (trabajador y preciso en el día de hoy). El congoleño condujo hasta dentro del área y vio llegar a Abde en una demarcación perfecta para un pase de la muerte. Así le hizo llegar el balón y el marroquí definió a la perfección poniendo al Betis por delante por primera vez en el partido.

La felicidad duraría poco, porqué los albirrojos se activaron poco después del gol introduciendo a Joel Roca, que en el primer balón que tocó, se marchó en velocidad de Ruibal dentro del área y el todoterreno bético dejó la pierna cometiendo un grave error y provocando un penalti que si bien estuvo Valles apunto de parar, Ounahi convirtió, empatando de nuevo el partido.
Poco después no llegaría un gol, llegaría una noticia mucho más importante para este partido y para el final de temporada. Isco volvió a los terrenos de juegos después de encadenar dos graves lesiones que le han permitido participar en solo dos partidos esta temporada.
El de Arroyo de la Miel no tardó en hacerse notar, con cinco minutos en el campo y ya habiendo dejado alguna buena conducción. Enlazó con el exterior un pase perfecto para Abde, que en un partido en el que le ha salido todo, recortó a un defensor local y asistió a Riquelme para que pusiese el definitivo 2-3 en el marcador.
El partido con Isco es otro deporte, ha vuelto un faro que da luz a toda la plantilla. El Girona trataba de enlazar jugadas peligrosas pero el Betis lograría después de 7 partidos y más de dos meses una victoria en Liga.



