William Carvalho, la consagración de un “todoterreno futbolístico”

El mediocentro portugués, William Carvalho, volvió a dar un recital con su selección, Portugal, en una posición alternativa a la que juega en el Betis

William Carvalho se ha proclamado ya con Portugal tanto campeón de Europa como campeón de la primera edición de la UEFA Nations League. El elenco portugués ganó en la Final Four a Holanda por 1-0 en un partido estelar en la sombra de William Carvalho, el mediocentro bético. 

Y es que Carvalho volvió a mostrar con su país que es un todoterreno futbolístico en el centro del campo, capaz de desconectar un mediocampo enemigo él solito y de sacar completamente del partido a jugadores como De Jong, reciente fichaje blaugrana. Su análisis táctico “in situ” del encuentro es brutal, sabe lo que tiene que tapar y cómo hacerlo.

Y lo cierto es que toda esta inmensa y poco reconocida labor no la ejerce en la misma posición que el club verdiblanco (de mediocentro más defensivo en un mediocampo de 3 jugadores junto a Guardado/Canales), sino en una posición algo más adelantada de éste y librándose de mayor carga defensiva por la presencia de Danilo Pereira.

El medicentro bético llevo su partido en lo personal hasta números casi perfectos, con 50/59 pases acertados, 84,7% precisión de pase y 2 faltas recibidas (vía @_DanielCabezas_). 

Su primera parte fue, cuanto menos, de trabajo silencioso, apagando poco a poco la figura de De Jong, que no rascó bola en todo el encuentro debido a su gran labor defensiva. Además, su capacidad física hace del portugués un muro infranqueable con pelota, creando a su alrededor como una especia de campo de fuerza que inhabilita cualquier tipo de entrada o cuerpeo. Hasta ahí bien, pero su faceta ofensiva, y la cual se ha visto menos en este Betis de Setién, era una faceta a la cual William Carvalho no tenía acostumbrado a los béticos/as.

Su segunda parte fue de una capacidad ofensiva brutal a pesar de que muchos/as no lo crean por sus condiciones físicas (algo totalmente alejado de la objetividad). Carvalho, por delante de Danilo Pereira, fue pieza clave para las transiciones rápidas a la contra de Portugal. El bético pisó más el borde del área y, cuando la selección portuguesa jugaba en estático, él era de las principales bazas para romper líneas de presión interiores de Holanda para así generar los huecos necesarios en los costados a Guedes o Ronaldo. 

Además, el hecho de pisar mucho más el área rival no ayuda solamente a una mayor oxigenación de la parcela ancha del equipo, sino a una mayor generación de huecos de la segunda línea (que la conforman entre ellos él) con la posibilidad añadida de segundas jugadas o remates de cabeza dentro del área.

Con la llegada de Rubi, veremos si el catalán decide darle el mismo rol que en la selección al mediocentro portugués, que ha demostrado ser uno de esos peloteros de los que escasean a día de hoy en el fútbol. Y con 27 años, parece que los 20 millones que pagó el Betis por él se pueden quedar cortos con la inflación de precios en el mercado futbolístico. Un completo acierto su fichaje. O como diría Valdano: “Hay jugador ahí”.

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